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Qué es la web semántica

Qué es la Web Semantica

Internet ha cambiado nuestra forma de comunicarnos a todos los niveles, tanto personalmente como a nivel profesional. Aunque hace 30 años la red de redes era una desconocida para la gran mayoría, hoy por hoy incluso los niños se manejan a la perfección en ella.

Pero Internet no se queda aquí, las cosas siguen evolucionando y uno de los términos de los que más se habla de cara a un futuro, quizá no tan lejano, es la conocida como web semántica o web 3.0.

Sobre la web 3.0 conviene aclarar que, aunque muchos equiparan este concepto al de web semántica, para otros desarrolladores la web 3.0 es una parte de la web semántica, mientras que para otros ocurre al contrario. En este caso, se van a usar ambos términos como sinónimos.

Concepto de web semántica

A nivel técnico, se puede definir la web semántica como aquel conjunto de actividades desarrolladas en el seno del entorno World Wide Web (WWW), para crear tecnologías de publicación de datos que sean más fácilmente legibles para las aplicaciones informáticas.

Semantic Web

De modo más sencillo, la web semántica puede definirse como una nueva forma de web en la que el usuario podrá encontrar respuesta a sus preguntas de una forma mucho más sencilla a como lo hace hoy en día.

El futuro de la web es tener más contenido, más semántica, de forma que la búsqueda de la información deseada se vuelva mucho más sencilla e intuitiva.

Más semántica para Internet

El objetivo de la web 3.0 es que la semántica se convierta en la protagonista. La semántica es la parte de la lingüística que estudia la forma de las estructuras léxicas y los procesos mentales a través de los cuales los seres humanos damos sentido a las expresiones lingüísticas.

Dotando de más semántica a la web, lo que se busca no es otra cosa que resolver los problemas que en la actualidad causan los entornos digitales carentes de semántica, dificultando en ocasiones la búsqueda de información.

El origen de la web 3.0

Durante la segunda mitad de los años 40 y los años 60 del siglo pasado comenzaron a desarrollarse proyectos que buscaban que la información contenida en un archivo fuera más fácilmente accesible al usuario, mostrándole una serie de enlaces en los que pudiera encontrar la información que buscaba. Estas actividades de investigación fueron el origen del hipertexto.

Mientras estos proyectos se desarrollaban, en 1964 el proyecto ARPA consiguió conectar ordenadores de cuatro universidades diferentes. A partir de ahí empezaron a desarrollarse los primeros estándares para conseguir el intercambio de información a través de Internet.

Posteriormente se fueron desarrollando diferentes sistemas de navegación en línea, hasta que finalmente en 1990 Tim Berners-Lee y Robert Cailliau presentaron el proyecto World Wide Web, naciendo así la web tal y como la conocemos hoy en día.

La WWW se basa en un lenguaje de etiquetas de hipertexto (HTML) con un protocolo de transferencia de hipertexto (HTTP). Pero pronto surgió la idea de que este sistema podía no ser suficiente y a finales de los años '90 se comienza a hablar de la web semántica.

El propio Tim Berners-Lee presenta un artículo en la revista Scientific American en 2001 con el que hace oficial su intención de transformar la web y llevarla hasta un sistema basado en un lenguaje más natural, que acabe con los problemas actuales de inaccesibilidad a ciertas informaciones.

Desde entonces, se vienen desarrollando diferentes proyectos a nivel mundial para conseguir que la web 3.0 se convierta en una realidad.

¿Para qué sirve la web semántica?

Calcular la cantidad de información que actualmente está subida a Internet es prácticamente imposible. Lo que sí sabemos es que el acceso que tenemos a esa información no es tan amplio como cabría pensar.

La gran cantidad de información, unida al amplio número de fuentes de información y los problemas de semántica, están dando lugar a que realmente no tengamos un acceso sencillo a toda la información que está disponible.

Lo que se busca al dotar de semántica a los contenidos que están online, es que al hacer una búsqueda el usuario pueda acceder fácilmente a la información que realmente le interesa.

¿Cómo funciona?

A todos nos ha ocurrido alguna vez que al hacer una búsqueda en Internet nos han aparecido resultados que, aunque contienen las palabras clave que hemos buscado, no tienen nada que ver con el tipo de información en la que estamos interesados.

A través de la semántica lo que se busca es eliminar este problema, consiguiendo que la información que se muestra al usuario se amolde lo máximo posible a lo que de verdad está buscando. Para ello, la búsqueda se realiza no centrándose únicamente en los parámetros buscados, sino en la semántica o significado de los mismos.

Aspectos fundamentales de la web semántica

Los componentes principales de la web 3.0 son los metalenguajes y los estándares de representación.

El XML (eXtensive Markup Language) permite la codificación para la distribución de documentos complejos a través de Internet. Es una tecnología sencilla que, gracias a que se complementa bien con otras, puede dar lugar a resultados muy importantes a la hora de estandarizar y compartir información.

Es un formato de texto diseñado específicamente para la transmisión de datos estructurados, aportando sintaxis superficial, pero sin aportar ninguna restricción sobre su significado.

Proviene del lenguaje SGML, que es una norma que pretende establecer los parámetros genéricos para la definición de documentos, aplicando flexibilidad y portabilidad a los mismos.

Otro de los elementos de la web semántica es el RDF (Resource Description Framework), que se encarga de establecer relaciones entre los datos; mientras que los PICS (Platform for the Internet Content Selection) ayudan a determinar si mostrar ciertos tipos de datos es conveniente o no para el usuario. El uso de los PICS ha estado asociado durante mucho tiempo al uso de Internet por parte de los niños, pero tiene otras aplicaciones interesantes, por ejemplo en el ámbito de la privacidad .

Además de todo lo anterior, hay otros dos elementos imprescindibles cuando se habla de web semántica. El primero de ello son las ontologías, que son recopilaciones de enunciados que engloban las relaciones entre los conceptos y las reglas de la lógica que son necesarias para entenderlos y razonar con ellos.

Web Semantica

El otro elemento son los agentes, que se definen como un software capaz de trabajar continuamente y de manera autónoma. Se trata de una especie de asistente personal que se encargará de hacer la búsqueda de servicios.

Según James A. Hendler, el agente debe ser comunicativo (entendiendo las necesidades y preferencias del usuario), capaz (en el sentido de tener la capacidad de hacer cosas por sí mismo), autónomo (capacitado para interactuar con el entorno y tomar decisiones) y con capacidad de adaptación al entorno.

El agente no se limita a buscar la información solicitada, sino que interactúa con el entorno para ser capaz de localizar la información que más se adapte a los parámetros de búsqueda indicados por el usuario al que está prestando servicio.

Ventajas y desventajas de la web semántica

Ventajas de la web 3.0

Al incorporar sentido semántico a las palabras, se consigue que la información contenida en Internet esté mucho mejor organizada, de forma que sea más sencillo para el usuario acceder a ella.

Además, al dotar de contenido semántico a la información, los ordenadores estarán más cerca de desarrollar una inteligencia artificial, al entender el lenguaje humano de una forma mucho más completa.

Desventajas de la web semántica

Su principal inconveniente es que dotar a todo el contenido que ya está subido a Internet de contenido semántico, supone una tarea que puede prolongarse en el tiempo durante años y que además es costosa de llevar a cabo.

La web semántica como utopía

A pesar de lo que se ha dicho y de que los desarrolladores llevan más de 15 años trabajando sobre ella, lo cierto es que a día de hoy la web semántica no es una realidad, sino una mera utopía.

La forma en que usamos la tecnología y la forma en que nos relacionamos con ella ha cambiado mucho en los últimos años, por lo que es de prever que en las próximas décadas seguirán produciéndose cambios.

El objetivo es llegar a un sistema de comunicación entre el ser humano y el ordenador que sea lo más similar posible a la comunicación entre humanos. Esto es precisamente lo que se busca a través de la web semántica, conseguir que el software esté codificado con datos que tengan contenido semántico, a fin de garantizar que el entorno web tenga un uso lo más natural posible.

¿Cómo debería ser la web semántica?

La web semántica o web 3.0 debería ser capaz de procesar el contenido y razonarlo, realizando deducciones lógicas a partir de ese mismo contenido, siendo capaz además de realizar todas esas acciones de forma automática y autónoma.

Es decir, el agente debería entender lo que se le pide, comprenderlo, buscar la información y deducir si la información que ha encontrado es acorde o no con la búsqueda que el usuario le ha solicitado que lleve a cabo.

Para que esto pueda ocurrir, es necesario estandarizar varios factores, entre ellos el alfabeto, el lenguaje, las referencias, el formato, las anotaciones sobre significados de las palabras, los conceptos generales y las reglas de deducción.

A día de hoy conseguir que un software sea capaz de llevar a cabo todas estas operaciones y que lo haga además de forma automática y a gran escala, sin ninguna intervención humana, es muy difícil, por lo que la web semántica por el momento no es más que una mera teoría, un ideal de lo que debería ser el entorno WWW en un futuro.

No obstante, aunque es cierto que algunas de las herramientas que integrarán la web 3.0 ya están desarrolladas o en fase de desarrollo, la principal barrera que se va a encontrar esta nueva forma de concebir Internet es la reticencia de los seres humanos. Por un lado, porque muchas webs perderían sus ingresos por publicidad y, por otro lado, porque para que la web pase a ser semántica, es necesario que se traduzca su contenido a OWL de forma manual, algo a lo que los desarrolladores de páginas web no parecen estar muy dispuestos.

Proyectos importantes

A nivel de usuario todavía queda bastante camino por delante para que podamos disfrutar de la web semántica con carácter general, pero a nivel mundial ya se están llevando a cabo diversos proyectos que están apostando por este nuevo entorno y que están consiguiendo interesantes resultados. Algunos, incluso buscan la colaboración de internautas particulares.

El Consorcio World Wide Web, más conocido como W3C, es una comunidad internacional en la que particulares y empresas pueden colaborar para desarrollar nuevos estándares web. Desde la W3C ya se está trabajando para crear un marco común que permita hacer la web semántica una realidad más cercana.

El consorcio IMS Global aglutina a más de 50 empresas y organizaciones que también están colaborando para favorecer el aprendizaje global a través de la web, un proyecto en el que será fundamental el uso de lenguajes y esquemas como XML y RDF, imprescindibles en la web semántica.

A nivel europeo, existen diversos proyectos en los que se está trabajando sobre la base de la web semántica. Uno de los más importantes es el Proyecto NeOn, que se ha centrado en el conocimiento y desarrollo de las ontologías.

Junto a los grandes proyectos, existen además pequeños proyectos que también están tratando de aportar su grano de arena a lo que podría ser la nueva versión de Internet. Es el caso del proyecto Confoto y el proyecto Personal Reader.

Buscadores semánticos

Para aquellos curiosos que quieran tener ya su primer contacto con una web dotada de un contenido más semántico, existen algunos buscadores que se han especializado en búsquedas semánticas.

Uno de los buscadores de este tipo más conocidos a nivel mundial es Swoogle, desarrollado por la Universidad de Maryland. Su especialidad es buscar la información solicitada por el usuario en más de 10.000 ontologías.

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